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lunes, 15 de diciembre de 2008

Hartazgo

Me parece que Durán Barba cabalga de nuevo. O bien algún sucedáneo suyo.
En las últimas 72 horas Macri sale a farfullar con la impronta del discurso que otro le escribe.
Y la apelación al "sentido común de la gente" buscando asegurar (o reconquistar, cuando cuadre) adherentes.
Primero fue lo de "harto con los piquetes" dicho por el Jefe de Gobierno tras los cortes en el centro porteño, ocasionados por la Marcha contra el hambre, que bajo el lema "El Hambre es un Crimen" se realizó el viernes por la tarde, y que se combinó con una presencia aún mas superabundante de vehículos en las calles porteñas por el paro de subtes.
La declaración tiene su miga, y merece alguna atención: fue dicha con la habitual intención electoralista de quién plantea el problema, se manifiesta impotente para darle una solución y pese a ello supone salir fortalecido. La "Doctrina De la Rúa" de la victimización lo avala. El mensaje implícito sería que él no puede arreglar esto como Jefe de Gobierno. Ahora, "si Ustedes tuvieran a bien entregarme la Presidencia..."
Pero también cabe señalar el párrafo en el que advierte que quienes intentan estas prácticas "no reconocen que existe el otro". Curiosa y tragicómica reflexión para caracterizar a quienes intentan desesperadamente que los registren, que precisamente "reconozcan que existen". Porque se están muriendo de hambre en el país en el que los medios y dirigentes del fuste del propio Macri legitiman que pueden cortarse todas las rutas del país para que los que tienen mucho exijan que no les toquen sus ganancias extraordinarias. El mismo país en el que si son ellos los que intentan un reclamo, desde el hambre y la desesperación, se los critique sin nombrarlos. Sin reconocer que existen.
¿Será que estas desalmadas declaraciones son funcionales al electorado porteño?. No se, pero yo estuve 3 horas trabado con mi auto en el centro porteño. Y cuando pude salir me fui a cenar en un restaurant. Y no me da la cara para quejarme de los desesperados. Claro que también quedé medio trabado y tuve que desviarme de mi camino el sábado, en virtud de un monono concierto de campanas organizado con el auspicio del gobierno porteño, que dejó fuera de circulación al tránsito vehicular durante 4 horas en mas de 50 manzanas del centro. Un corte menor, si se quiere, contando la cantidad de involucrados respecto al del día anterior. De todos modos ni en uno ni en otro caso se consultó a nadie para hacer los cortes. Para Macri, entonces en ciertas circunstancias y por determinados motivos cortar calles no está mal. En fin, el bien común encarnado en los goces estéticos, que no en la satisfacción de necesidades básicas. Cada cual con sus valores.
La otra declaración de Macri que revela una pluma detrás fue la de hoy, respecto al bochorno en la Legislatura. Por un lado condena el episodio, advierte que llamó a los legisladores (quizás amenazó con dejarlos sin postre), pero después lo minimiza sin dejar de apreciar que el episodio corresponde a otro Poder (casualmente al que lo provee de las leyes que solicita) y que por eso no puede opinar mas. Si bien es cierto que Macri integró el Poder Legislativo (en su caso el de la Nación) es cierto que su experiencia en la materia está acotada pues iba muy poco, pues como es de público y notorio se aburría.
Queda pendiente el análisis que Macri no hará, de la confiabilidad de las leyes dictadas por un cuerpo legislativo con sistemas tan endebles a la hora de contar los votos.