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jueves, 25 de diciembre de 2008

El Bandazo de Mauricio

El caso es conocido: la directora de un establecimiento secundario, Raquel Papalardo, roció con agua, munida de una manguera, a un grupo de estudiantes que festejaba el fin de curso. La intención fue plena de "animus jocandi" y así lo entendieron los protagonistas, pero alguna camarita celular grabó la escena, que llegó al conocimiento de las autoridades del Gobierno de la Ciudad.


El Ministro de Educación porteño, anunció con el gesto de disgusto y el empaque que supuso tal afrenta al buen orden ameritaba, que se realizara un sumario para determinar la sanción que tal inconducta de la docente merecía.


Además de la conjunta reacción de alumnos, padres y docentes en defensa de la directora, que parece ha sabido ganarse el aprecio de la comunidad educativa, surgió también el apoyo de los gremios docentes, a los que la educadora recurrió, tal como haría cualquier otro laburante amenazado con una posible sanción.


Hasta aquí una anécdota que el transcurrir de los días irá diluyendo. Pero que ha dado lugar a que el Jefe de Gobierno nos diera una nueva muestra de su perversa visión de la cosa pública. Pues comentando el suceso, Mauricio Macri dijo que "Raquelita se bandeó para el lado de la política".


Para Macri, debe interpretarse, el hecho de que un trabajador sindicalizado recurra a su gremio ante la amenaza de una sanción, es "hacer política". Actividad que debe condenarse desde el Olimpo de la "pura gestión". Versión que además de ser berretamente mentirosa, pues cuesta recordar una gestión municipal tan rotundamente ideologizada como esta, está en línea con el discurso plutocrático y oligarca que condena a la política en si misma. No ya a los malos políticos, sino a la política como actividad. Todo demasiado parecido a aquel "yo vengo a estudiar" que utilizaba la publicidad de la dictadura para condenar la irrupción de la política en las aulas.

Seguramente Raquel Papalardo no se "bandea" hacía la política, sino que tiene ideas concretas acerca de política, por lo menos acerca de política educativa, y por que no, acerca de política sindical. Pero eso para Macri es un bandazo (curiosa referencia a una mala maniobra que hace salirse del camino al conductor, pues en tal figura la política está mas allá del camino correcto, mas allá de la banquina, en los arrabales de lo permitido).


Señala además, con hipócrita candor, que Papalardo debería confiar en que "el Gobierno porteño va a entender que que se me fue un poquito la mano". Error. Ni la directora ni nadie con sentido común debería confiar en ninguna materia que exija del Gobierno porteño la aplicación de criterios racionales. Tras un año de gestión macrista esa si es una conclusión a la que Raquelita y nosotros ya llegamos, tras un cúmulo de tristes experiencias.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Hartazgo

Me parece que Durán Barba cabalga de nuevo. O bien algún sucedáneo suyo.
En las últimas 72 horas Macri sale a farfullar con la impronta del discurso que otro le escribe.
Y la apelación al "sentido común de la gente" buscando asegurar (o reconquistar, cuando cuadre) adherentes.
Primero fue lo de "harto con los piquetes" dicho por el Jefe de Gobierno tras los cortes en el centro porteño, ocasionados por la Marcha contra el hambre, que bajo el lema "El Hambre es un Crimen" se realizó el viernes por la tarde, y que se combinó con una presencia aún mas superabundante de vehículos en las calles porteñas por el paro de subtes.
La declaración tiene su miga, y merece alguna atención: fue dicha con la habitual intención electoralista de quién plantea el problema, se manifiesta impotente para darle una solución y pese a ello supone salir fortalecido. La "Doctrina De la Rúa" de la victimización lo avala. El mensaje implícito sería que él no puede arreglar esto como Jefe de Gobierno. Ahora, "si Ustedes tuvieran a bien entregarme la Presidencia..."
Pero también cabe señalar el párrafo en el que advierte que quienes intentan estas prácticas "no reconocen que existe el otro". Curiosa y tragicómica reflexión para caracterizar a quienes intentan desesperadamente que los registren, que precisamente "reconozcan que existen". Porque se están muriendo de hambre en el país en el que los medios y dirigentes del fuste del propio Macri legitiman que pueden cortarse todas las rutas del país para que los que tienen mucho exijan que no les toquen sus ganancias extraordinarias. El mismo país en el que si son ellos los que intentan un reclamo, desde el hambre y la desesperación, se los critique sin nombrarlos. Sin reconocer que existen.
¿Será que estas desalmadas declaraciones son funcionales al electorado porteño?. No se, pero yo estuve 3 horas trabado con mi auto en el centro porteño. Y cuando pude salir me fui a cenar en un restaurant. Y no me da la cara para quejarme de los desesperados. Claro que también quedé medio trabado y tuve que desviarme de mi camino el sábado, en virtud de un monono concierto de campanas organizado con el auspicio del gobierno porteño, que dejó fuera de circulación al tránsito vehicular durante 4 horas en mas de 50 manzanas del centro. Un corte menor, si se quiere, contando la cantidad de involucrados respecto al del día anterior. De todos modos ni en uno ni en otro caso se consultó a nadie para hacer los cortes. Para Macri, entonces en ciertas circunstancias y por determinados motivos cortar calles no está mal. En fin, el bien común encarnado en los goces estéticos, que no en la satisfacción de necesidades básicas. Cada cual con sus valores.
La otra declaración de Macri que revela una pluma detrás fue la de hoy, respecto al bochorno en la Legislatura. Por un lado condena el episodio, advierte que llamó a los legisladores (quizás amenazó con dejarlos sin postre), pero después lo minimiza sin dejar de apreciar que el episodio corresponde a otro Poder (casualmente al que lo provee de las leyes que solicita) y que por eso no puede opinar mas. Si bien es cierto que Macri integró el Poder Legislativo (en su caso el de la Nación) es cierto que su experiencia en la materia está acotada pues iba muy poco, pues como es de público y notorio se aburría.
Queda pendiente el análisis que Macri no hará, de la confiabilidad de las leyes dictadas por un cuerpo legislativo con sistemas tan endebles a la hora de contar los votos.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Un Año Ya...




Cuando Mauricio Macri fue electo Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires muchos pensamos que el escenario un año después de su asunción sería distinto al que hoy vivimos.

No digo de ninguna manera que sería mejor. Digo distinto.


Pensamos que en el proyecto de Macri esta jefatura es una escala técnica hacie el premio mayor, la Presidencia de la Nación, en pos de la cual iría en 2011 si las condiciones le eran favorables. Siendo así, supusimos que procuraría una gestión que disimulara las características mas antipopulares de un proyecto ideológico que supone un regreso aggiornado a los '90. Que intentaría una gestión caracterizada por la eficiencia, según entiende la derecha ese concepto y que la idea, fuertemente impulsada durante la campaña electoral, de que en la ciudad no había en juego cuestiones ideológicas, sino que se trataba de administrar bien los recursos fiscales, iba a ser exhibida también como un valor de su gobierno.


Claro que, a partir de que la idea de que se puede gobernar sin ideología es falsa, siempre supusimos que Macri y los suyos tendrían que disimular algunas de sus concepciones para que el concepto "cool", lavado, casi distendido que se propuso en la contienda electoral pudiera sobrevivir a la hora de administrar recursos, elegir entre opciones, y tomar decisiones que inevitablemente traducen en la praxis la concepción del mundo y de la gente que tienen los que gobiernan.


Por eso digo que las cosas fueron diferentes. El gobierno municipal de Macri, al fin, se parece tantísimo al que uno podría imaginar de una gestión presidencial del hijo de don Franco. Y si no se parece mas es porque, afortunadamente, las cuestiones macroeconómicas, las relaciones exteriores, la defensa nacional, entre otras, no forman parte de las incumbencias del jefe de gobierno porteño.


Conviven en esta gestión una fuerte concepción ideológica para tomar decisiones en materia de política educativa, sanitaria, fiscal, cultural, de seguridad, de obras públicas, como en la cosmovisión que fija categorías de privilegios intocados para los mas poderosos económicamente respecto a los sectores medios y bajos de la población, con una notable ineptitud práctica que en algunos de los renglones antes señalados osciló entre el patetismo y la vergüenza.



Creo que lo que mejor define la opción ideológica del jefe de gobierno ha sido su actitud durante el conflicto agropatronal durante el cual, lógicamente alineado junto a la SRA, sus asociados y súbditos, proponía destrabar el conflicto mediante el diálogo, como instrumento de capitulación del gobierno nacional, y su posición ante los reclamos de diversos sectores de la comunidad (docentes, estudiantes, médicos, etc.) en su propia gestión, ante los cuales su vocación "cafetera" y dialoguista desapareció, siendo reemplazada por la absoluta intransigencia. Es decir solidaridad y apoyo al reclamo de los poderosos, desdén y hostilidad cuando los que piden son los sectores populares, los que por otra parte, reclamaban ante decisiones del propio Macri.


Desde las ciudadelas ideológicas en las que se encaramó Macri no se ha avanzado a la solución de ningún problema de la ciudad. En el marco de una notable subejecución presupuestaria sólo ha sido visible una compulsiva arremetida contra las calles de la ciudad en una tarea que no parece estar destinada primariamente al bacheo y al asfaltado sino a la recolección de adoquines, al cambio de veredas y a la facturación de metros de pavimento sin criterio visible de utilidad pública.


El invierno sin calefacción en las escuelas es una opción ideológica, el desguace de hospitales públicos es una opción ideológica, la suba de impuestos al consumo en medio de una incipiente recesión es una opción ideológica, la criminalización de la protesta es una opción ideológica, la conversión del Teatro Colón en un shopping es una opción ideológica...Así, el primer año de gestión de Macri en la Ciudad se cierra con dudas hacia adelante que su propia acción y la de los demás actores de la realidad porteña irán aclarando. El que viene es un año electoral y pese a lo antedicho no creo que hasta hoy haya razones para creer que el PRO vaya a dejar de ser primera minoría.


Entiendo que es el 40% de votos obtenidos en la primera vuelta de 2007 el capital que el macrismo debe aspirar a conservar para no mellar las aspiraciones presidenciales de su propietario. Y esa porción de los votantes se compone de un núcleo de personas con intereses similares a los de Macri y otro, clasemediero fundamentalmente, que sin los mismos intereses de clase que los de Macri, lo acompaña desde lo ideológico: para la concepción que ven en los empleados públicos una caterva de vagos, que cree que los reclamos de los trabajadores de la salud y de la educación se arreglarían mas fácil a garrotazos, que la salud y la educación públicas no son un problema para los que mandan a sus hijos a colegios y universidades privadas, y gozan de los servicios de la prepaga que pueden pagar, el PRO no ha hecho mal su gestión.


Las aristas preocupantes quizás sean la escasa capacidad de gestión exhibida, que se intentó excusar con victimización y quejas hacia en Gobierno Nacional (De la Rúa en el pasado tuvo éxito haciendo justamente eso) y sus avances en materia fiscal, que concluye el año con imposiciones al consumo. Esas sí pueden impactar a mediano plazo al núcleo duro de apoyos.

Claro que para el año que viene queda el recurso de recurrir a Gabriela Michetti, cuyo único desempeño público hasta ahora fue exhibir su rostro lánguido y piadoso en actos públicos y oficiar de traductora y exegéta ("Mauricio quiso decir...") de los discursos y declaraciones de Macri, cuyo slang "country" lo haría de otro modo inentelegible para el común de sus oyentes. Las encuestas darían a la Vice con capacidades diferentes ( y superiores a las de su jefe) como la figura política con mejor imagen en la Ciudad. Eso y volcar dinero en proyectos efectistas, dado que para los efectivos 2008 demostró que no hay capacidad, o interés en algunos casos, para encontrar soluciones.


Queda por ver para adelante el desempeño de los demás actores de la realidad política porteña, desempeño que no ha sido especialmente lucido hasta hoy, sobre todo de quienes nos representan a nosotros, a quienes nos reconocemos en las antípodas de la propuesta macriana. Aunque ese tema da para otro análisis, que por ahora quedará elaborándose.

martes, 28 de octubre de 2008

La Doctrina Ibarra




Señores Legisladores de la Ciudad por el PRO:



Sancionada con el voto de los dos tercios de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, podríamos llamarla "la Doctrina Ibarra".

Quedó plasmada cuando a raíz de la responsabilidad que se le achacó en la tragedia de Cromañón, el hasta entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad fue expulsado de su cargo por la responsabilidad política que le correspondía en la habilitación del local bailable que fue escenario de la tragedia.

El nivel de responsabilidad trepó de los inspectores municipales que hicieron la vista gorda a las condiciones peligrosas del boliche, subió al Director General del área, siguió por la Subsecretaria de Control Comunal, pasó por el Ministro y terminó devorándose al Jefe de Gobierno.

Bien, muchachos del Pro, Uds. hicieron parte de esa decisiva mayoría, tanto en la comisión acusadora como en la juzgadora. Lo dicho es doctrina. Así que a aplicarla.
Lo único que faltaría saber antes de que pongan manos a la obra, es cual es el número de muertos a partir de cual el Jefe de Gobierno tiene que pagar por la ineficiencia o la venalidad de los inspectores municipales.

Pues si 7 les parece un número escaso, dejemos todo como está. Pero si valoramos la vida de cada ser humano como la de cien, y entendemos que hoy habría 3 personas mas entre nosotros si no fuera por la desidia de quienes tenían claras responsabilidades y obligaciones, entonces adelante:

Anoche 3 pibes murieron, y 4 resultaron heridos cuando el automóvil en el que viajaban por la avenida Santa Fe se estrelló contra un enorme volquete que estaba colocado sobre el carril izquierdo, en el tramo entre Anchorena y Laprida.

Como Uds. saben, semejante armatoste no puede estar ahí, menos en una avenida, y hay responsabilidad entonces, además del propietario del mismo, del contratista que lo utiliza y del dueño del inmueble en obra, de estos funcionarios públicos:

a. Del cuerpo de inspectores del Gobierno de la Ciudad.
b. Del titular de la Dirección General respectiva.
c. Del Ministro del área.
d. Del Jefe de Gobierno.

La tarea va a ser mas sencilla, pues la "Doctrina Ibarra" ya ha sido sentada por ese cuerpo legislativo, y los funcionarios no podrán escudarse en argumentos tan falaces como aquel que esgrimió Ibarra señalando que él no podía hacerse cargo en un organismo tan complejo de las fallas de todos sus subordinados.

Así que manos a la obra...

No Hay Plata



"No hay plata" dice Mauricio Macri en conferencias de prensa y declaraciones públicas.
"No hay plata" boquea Horacio Rodríguez Larreta en la Legislatura y en la televisión.
"No hay plata" susurra Gabriela Michetti, por las propias o traduciendo a su jefe.
Bien, no hay plata para mejorar salarios docente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Queda dicho y redicho por las caras visibles del gobierno Pro porteño que el problema es que no tienen plata para los maestros. Si no fuera por esa imposición de una caja escasa, ellos encantadísimos.
Pero la frase está renga, incompleta. Porque ni Macri, ni Rodríguez Larreta ni Michetti se animan a decirla completa. La frase completa sería "No hay plata para vos, docente". Porque para otras cosas, sí hay plata.
La asignación de recursos en el Presupuesto es claramente una expresión de ideología, término que horroriza a estos muchachos Pro que casi lo usan como insulto o en el mejor de los casos como acusación. Pero que desde que se hicieron cargo del gobierno porteño han abandonado las vaguedades cool que caracterizaron su no-propuesta de campaña para mostrarnos que debajo del cotillón la vieja derecha reaccionaria sigue siendo la misma.



Quizás en casos como estos es que Macri puede dar el toque diferencial, y mostrarnos como gestiona un empresario, siendo que su condición de tal fue ofrecida como una característica que lo iba a mostrar mas eficiente que sus predecesores. Y bien, aquí tenemos en acción al empresario, que trayendo a la función pública la experiencia obtenida ante reclamos de comisiones internas de Sevel se ataja con "no hay plata".
Cuando se discute un pedido de mejora laboral en la actividad privada el "no hay plata" también significa "no hay plata para vos". Al final, toda ecuación de costos debe dejar en claro que lo que no se discute es la renta empresaria, el lucro. Macri empresario ganará siempre y los laburantes deberán entender que recién habrá plata para atender sus reivindicaciones cuando cada una de las pretensiones y exigencias patronales estén satisfechas, ámbitos a los que los asalariados no tienen acceso ni se les permitirá discutir.
El Macri Jefe de Gobierno también dice "no hay plata". Pero aquí no hay lucro en juego de su parte, por lo menos no oficial ni legalmente. El ámbito al que los maestros de la escuela pública no llegan, no tienen acceso ni, mientras Macri pueda, se les permitirá discutir es aquel en el que sí hay plata para garantizar el pago de subsidios a la escuela privada de la ciudad. Escuelas confesionales o no, que ganan plata vendiendo educación y que aligeran costos recibiendo del Estado porteño en promedio el 80% (hay casos del 100%) del importe total de los salarios que abonan a sus docentes.
La tenaz negativa macriana, claramente ideológica, ha comenzado a resquebrajarse, presionado por una huelga docente por un lado y por el accionar de la Legislatura por el otro.
No es su perfil de "empresario exitoso" sino el de administrador de bienes públicos, tangibles como el dinero del fisco e intangibles como la educación el que debería exhibirse. Pero el olmo sigue sin dar peras.
Su penoso desempeño público, que no puede ser disimulado por su empeñosa escudera que rueda tras él en su desgastado y múltiple intento de humanizar a su mentor y traducir lo que según ella él dice, y menos por la espantosa impresentabilidad de su Jefe de Gabinete que por momentos parece estar a la derecha de Macri, lo enfrenta a un conflicto para el que empiezan a no alcanzar las frases fabricadas por Durán Barba.

martes, 7 de octubre de 2008

Ay Mauricio...

el conductor
Mientras mes a mes, cada informe del INDEC desata polémicas respecto al índice inflacionario realmente existente en nuestro país, algunas proyecciones hablan de un 20% anual, y otros aplican el ojímetro para sostener que los números son superiores, hay algunos que aportan permanentemente para cerrar el debate.

Claro, si todos pudieran lo que puede Mauricio Macri, nadie dudaría que la inflación alcanzaría números siderales.

Es que donde Mauricio mete mano, los números son propios de una economía hiperinflacionaria. Todo empezó con el ABL, con aumentos que oscilaron entre el 50 y el 230% .

Ahora, puesto a solucionar los problemas de tránsito con una sutileza propia de un elefante en un bazar, todo es pum para arriba.

Así logró que en menos de 9 meses la playa de estacionamiento mas barata del centro de la ciudad se convirtiera en la mas cara, con un aumento del 320%.

Las autopistas urbanas registran aumentos que van del 50 al 300% según la hora y estacionar en parquímetros cuesta un 40% mas.

No se requiere ser un experto en cuestiones de tránsito para saber que este aumento tarifario no solucionará ningún problema, salvo los de caja de las concesionarias de autopistas, estacionamientos, parquímetros y ticketeadoras. Siendo malas las condiciones del transporte en la ciudad, trasladarse en automóvil no es un placer, sino una necesidad. Hacer esto mientras se anuncia que no se ampliará la red de subterráneos suena a broma macabra.


Bueno, los que querían criterios empresariales en el manejo de la Ciudad, encontraron lo que buscaban, aunque ahora deban sufrirlo: el mismo Gobierno que dió marcha atrás en los descuentos en el peaje para los vehículos con cuatro ocupantes "porque no dió resultados" ,no dará marcha atrás con los aumentos pese a que estos tampoco sirven para descongestionar el tránsito, como lo admite el propio Jefe de Gabinete porteño. Claro, si el primer criterio empresarial es maximizar el lucro, ¿que esperaban?.


Sea cual sea la razón invocada, la medida será en perjuicio del público y en favor de los empresarios, aunque para sostenerla haya que hacer piruetas verbales. A falta de capacidad para dar soluciones, el gobierno porteño se convierte en una especie de brazo ejecutor de un castigo celestial para los usuarios de automóviles.


martes, 30 de septiembre de 2008

Volver a los Noventa


¿Como eran los Noventa?. Los que eran muy chicos y no los registraron necesitan que se lo cuenten. Claro, también los que están muy viejitos y por ahí se olvidan de las cosas y peor, los que son muy pelotudos y no se dieron cuenta de los que pasó. De estos evidentemente hay demasiados.


Pero volvamos a los mas jóvenes: les bastará fijarse lo que pasa en la Ciudad de Buenos Aires, y sí, así eran. Porque el neomenemismo está gobernando la capital de la República y no está haciendo otra cosa que lo que era de esperar, un remedo de aquellos años.

La decisión de Mauricio Macri de disponer la no renovación de los contratos de los hombres mayores de 65 y las mujeres de mas de 60 años (ver aquí) afecta a un número relativamente reducido de trabajadores. Es probable que en los próximos días haya agitación con este tema, pero es también probable que con el tiempo esa agitación se apague: SUTECBA ya ha dado pruebas desde el inicio de esta gestión de su escasa combatividad, por decir poco. Los contratados veteranos no son una masa aportante y el difícil que gente de esa franja etaria le de vuelta la ciudad al macrismo. La oposición no tiene el número de legisladores para frenar esta medida.


Pero hay otro elemento para tener en cuenta, y que seguramente fue tenida en cuenta por los que tomaron la decisión: esto está en línea con lo que quiere el votante típico de Macri. Cualquier medida que se tome contra laburantes públicos será bienvenida (para confirmarlo, dénse una vuelta por los comentarios de los lectores de Lanata). Así personas que son víctimas de la precarización laboral provocada por el Estado (y esto lo hacen todas las Provincias y la Nación), y que prestan servicio durante años con contratos que encubren su relación laboral, sin aportes mas que el monotributo a su cargo, sin obra social, sin vacaciones y sin licencia por enfermedad, son víctimas de una decisión programática que los saca del mercado laboral a la edad en la que mas difícil les va a ser reinsertarse. Y con el aplauso de la tribuna adicta, para la que cualquier empleado público es un vago.


Bueno, así eran los Noventa. Menem tuvo claro que hacer, y comprobó que cuando destruía empleo sólo se resistían y luchaban los directamente afectados. Así que si primero se cargaba a los ferroviarios, después a los petroleros, luego a los aeronáuticos, mas adelante a los telefónicos, el resto de la sociedad miraba y seguramente consideraba que eso era un problema de esos tipos que "no quieren laburar y quieren todo de arriba".


La diferencia con los Noventa es que ahora sabemos como termina esta historia: sabemos que tarde o temprano ser gobernados por gente que exhiben tan olímpico desprecio por los sectores mas débiles de la sociedad profundiza las fisuras (rajaduras a esta altura) que tiene el entramado social, y eso genera daños no solo a los directamente afectados sino a todos, incluídos por supuesto los que lo votaron pero que no pertenecen al reducido círculo de privilegio de esta ciudad atendida por sus propios dueños.





martes, 23 de septiembre de 2008

Jugando a las Visitas


La tarde primaveral invitó a estas cabecitas frescas a evocar a la infancia y ponerse a jugar a las visitas.

Y tal como ocurría en la niñez, en la que las niñas aprovechaban la ausencia de los mayores para imitarlos en su exterioridad, calzándose la cartera y los tacos altos de mamá y reuniéndose alrededor de una mesa para tomar el te , la notable diferencia entre los encuentros de niños y los de los adultos resultó ser que todo lo dicho lo fue de jugando, para satisfacer espíritus lúdicos o deseos que en definitiva no eran lo que aparentaban.

Porque si, ya que no son niños, como adultos hubieran pretendido cumplir con sus responsabilidades institucionales, hubieran recorrido otros caminos, quizás menos mediáticos, pero probablemente mas eficaces.

Veamos: de un lado de la mesa, y asumiendo el papel de anfitrión, Judas C. Cobos, (a) Cletito, que logró encontrar un lugar en su agenda cargada de responsabilidades tales como ir de shopping, concurrir a la tribuna de la copa Davis, o correr un remedo de maratón por calles porteñas, para aprovechando la auspiciosa ausencia de la Presidenta, ponerse un poco serio y escuchar a sus visitantes.

Estos, los huéspedes, Mauricio y Gabriela, empleando uno de los ratos que les deja libres su principal ocupación, consistente en explicar por que no hacen lo que anunciaron en campaña que harían en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, visitan a Cletito, que como todo el mundo sabe es la llave maestra si uno quiere destrabar un problemita con la Rosada.

Después de escuchar atentamente los lamentos de Mauricio y Gabriela, Cletito se comprometió en hablar con el Secretario de Hacienda.

A esa altura, el objetivo del encuentro estaba cumplido para ambas partes: primero, la foto juntos con Cletito poniendo cara seria y Mauricio y Gabriela mostrándose preocupados porque " la-na-cion-les-tra-ba-todo".

El encuentro era pura ganancia para Cletito que en su rutina diaria de salir en los diarios, lograba por fin hacerlo en algo parecido a una función de gobierno y también lo era para Mauricio, ocupadísmo siempre en parecer victimizado y encontrar culpables de su inoperancia.

A la hora de las flores, Gabriela siempre mas desenvuelta de lengua que su Jefe gutural, señaló que era lícito reunirse con quién como Cobos, goza de la legalidad y legitimidad de su mandato popular. Inoportuna menta a la soga en la casa del ahorcado esta, pues el propio Cobos se ha desvinculado de tal mandato, que por su naturaleza no puede ser distinto al de su compañera de fórmula, salvo que por "mandato" se interpete "carta blanca".

Como broche de oro de una jornada intensa para sus parámetros, Mauricio visitó a la noche a Morales Solá que lo lisonjeó en forma y no planteó, entre las numerosas hipótesis que barajó para las dificultades de la gestión porteña, todas vinculadas a la inquina o la ineficacia de los funcionarios nacionales, ninguna que tuviera que ver con la propia ineptitud de la administración Macri.




Terminada la hora de los juegos, intentemos ver lo ocurrido a la luz de la realidad: Primero que nada y en vista de la nula relación existente no solo entre Cobos y Cristina, sino entre Cobos y cualquier miembro del Ejecutivo, resulta evidente que si el verdadero objetivo de Macri y Michetti era destrabar alguna gestión inconclusa con el Gobierno Nacional, la "vía Cobos" clama ineficacia. Es claramente una vía muerta. Adviértase que el compromiso del vice, trasladar la inquietud al Secretario de Hacienda (¿porque no al Ministro de Economía?) parece demasiado poco para tan sonado encuentro.

Por el otro lado, este afán de visitar funcionarios nacionales por parte del hijo de Franco, parece estar acompañado siempre por una direccionalidad equivocada. Insisite con el Jefe de Gabinete, dice que pide audiencia a Cristina y no le dan, ahora lo ve a Cobos. Si su inquietud pasa por conseguir la venia del Gobierno Nacional para obtener financiamiento externo, su interlocutor natural debería ser el ministro Carlos Fernández, o el propio Juan Carlos Pezoa, secretario de Hacienda, aunque un encuentro con estos resulte de menor interés mediático para Mauricio. Siempre y cuando, claro, haya cumplido él con todos los requisitos legales para solicitar a la Nación autorización, cuestión sobre la que ya hablamos aquí.

Cabría preguntarse por otro lado, si el Jefe de Gobierno porteño ya anunció que las obras no se harán, por lo menos las del subte, pues la crisis financiera internacional barrió con la posibilidad de obtener los créditos que dijo haber negociado ¿que le está requiriendo ahora a la Nación, si según se deduce de sus palabras tal autorización hoy ya no le serviría?.

Otro interrogante que subsiste tras las gestiones macrianas es como hará para echarle la culpa a alguien por la feroz subejecución presupuestaria en áreas tales como educación, donde no parece tener a mano el recurso de culpar a la Nación.




Jugar, jugar al Vice sensible, ocupado de atender a todo el mundo, enemigo del conflicto y de las obsecaciones kirchnerianas. Un tierno en fin, aquel que como quinceañera enamorada prefiere oír a su corazón antes que a sus responsabilidades a la hora de tomar decisiones.

Jugar, jugar al Jefe de Gobierno preocupado, al que la perversa administración nacional le ata las manos, impidiéndole cumplir con sus compromisos electorales.

Jugar, en fin, con la buena voluntad de quienes los votaron y que deberán soportar por varios años mas a funcionarios mas preocupados en "hacer como que" que en cumplir con los compromisos que asumieron con liviandad. Mientras Macri examina si los números le darán para tirarse a las presidenciales en 2011, su gestión en la Ciudad apunta a ser solo una puesta en escena.

jueves, 18 de septiembre de 2008

El subte está enterrado.

En la imagen de arriba, se observa el total de la ampliación de los subtes de Buenos Aires anunciado ayer por Mauricio Macri




En un rápido encogimiento de perspectivas, Mauricio Macri ha dado por terminada la expansión de los subterráneos porteños. El argumento no es otro que la “falta de colaboración del Gobierno Nacional”, recurso al cual ha recurrido ya en otros temas vitales.
Cabe recordar que durante la campaña electoral anunció un ambicioso plan de expansión que preveía la construcción de 40 km. de líneas subterráneas. Mas adelante en viaje a Madrid anunció que había avanzadas negociaciones con empresas españolas que querían invertir 7 mil millones de pesos en esos emprendimientos.
Sin embargo, luego alegó problemas que acotaban a 27 el número de kilómetros que se habían de construir.
Un funcionario no identificado hace en La Nación una curiosa reflexión, ya que señala que si los recursos estuvieran, hoy ya no habría tiempo para construir los 27 km. Del “plan B”. Ni hablar entonces de los 40 de la alegre caravana electoral. Cabe preguntarse como es posible que a 8 meses de gestión “ya no tenga tiempo”. Esto implica que los números manejados lo fueron con total irresponsabilidad, y con el sólo objeto de endulzar oídos crédulos.
Finalmente, el plan de expansión de los subtes porteños ha dejado de existir. La expansión será igual a 0 (cero) km. Queda por preguntarse si por lo menos durante su mandato logrará inaugurar las estaciones que ya están terminadas debajo de la avenida Rivadavia para extender la línea A, o si acusará al Gobierno Nacional de no proveerlo de la cinta y la tijera para el acto lo que frustrará una vez mas su empuje de empresario joven y exitoso.
Mientras algunos estudios pronostican que Buenos Aires colapsará definitivamente en 12 años si no se hacen obras de infraestructura y profundas modificaciones en materia de transportes, servicios públicos y vivienda, entre otros ítems de gran importancia, una de las claves para enfrentar un ominoso futuro demasiado cercano, como es la extensión de la red de transportes subterráneos, ya debe darse por perdida según la confesión del Jefe de Gobierno porteño.
Si antes de cumplir el primero de los cuatro años de su mandato “tira la esponja” en un tema de semejante importancia, cabe preguntarse si los porteños podrán afrontar la totalidad del período macriano caracterizado por este estilo de niño fastidioso.

Por otra parte, resulta llamativo, y con incuestionable tufillo a verso para la tribuna adicta la manifestación de Macri respecto a las negativas del Gobierno Nacional a sentarse a negociar la autorización para que la Ciudad contraiga los créditos internacionales que harán posible que las multitudes de “brasileños, chinos, alemanes, franceses” (Mauricio dixit) se lanzen a perforar nuestro subsuelo ciudadano. Cabe preguntarse si además de proponer jugar a las visitas con Massa, Macri o alguno de sus asesores ha advertido poner en marcha los mecanismos legales para el endeudamiento internacional de los estados provinciales, que incluyen a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es decir, por ejemplo, si ha optado por los mecanismos previstos en el Decreto 2263/2002, que lo autoriza a obtener crédito externo, o si ha dado cumplimiento a lo previsto en el art. 6 del Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal (Ley 25.917, a la que la C.A.B.A. adhirió oportunamente) que requiere al gobierno porteño someter a su Legislatura la proyección de Presupuestos Plurianuales que incluya la programación de operaciones de créditos provenientes de organismos multilaterales o al art. 25 de la misma norma, elevando al Ministerio de Economía nacional los antecedentes y documentación correspondientes para que se le autorice endeudarse. Porque supongo que Macri hablará con la Nación en términos mas precisos que con la prensa, y sabrá como y con quién pretende negociar los créditos. Lo contrario sería sarasa para la tribuna e incumplimiento de los requisitos legales que, por una vez, debería cumplir. De todas formas sería bueno que recuerde que ninguna norma le impide sentarse a negociar los créditos que necesite, pero sí tendrá después que someterlos al análisis de la Nación. ¿Cumplió con su parte o nos está gileando?

martes, 2 de septiembre de 2008

Adiós a Mauricio Cafetero.


Durante el conflicto agropatronal, y mientras el país quedaba paralizado por centenares de cortes de rutas y otras actividades ilícitas llevadas adelante por la mano de obra voluntaria de la oligarquía sojera, Mauricio Macri tuvo un papel secundario. Ello no significó que dejara de acreditar su pertenencia al sector dispuesto a jaquear a la democracia en beneficio de su renta extraordinaria, ni que los legisladores pertenecientes a su partido dejaran de votar de acuerdo a esos intereses.
Pero fuera del foco principal del conflicto, el Jefe de Gobierno porteño tuvo oportunidad, no obstante, de lanzar una frase que apuntalara la imagen cool y descontracturada de la política que le diseñara Durán Barba, al señalar que él estaba dispuesto a servir el café si “las partes” se sentaban a superar diferencias. Desde la mirada de Mauricio, había partes equivalentes, y no por un lado la legitimidad del Gobierno y por otro un grupo económicamente poderosísimo llevando a cabo todo tipo de actos ilegales y en algunos casos delictivos para imponer su interés general al conjunto. Es que el conflicto de intereses no forma parte del menú público PRO, que en todo caso ve la sociedad dividida entre eficientes y no eficientes.
Claro que la versión del cafetero voluntario resultaba avalada por la gran maquinaria mediática, que no sólo consagraba la existencia de esas dos partes, sino que además establecía que era la obcecación de “los Kirchner”, en plena era del doble comando, el gran obstáculo a la superación del diferendo.
Varias lunas han pasado desde esas jornadas, la corporación sojera preservó con éxito sus rentas extraordinarias, para alegría propia y de ingente número de piojos resucitados que seguirán viendo la prosperidad ajena por televisión. La vida y sus conflictos siguen adelante y ahora Mauricio se cruza con el estudiantado porteño a raíz de las restricciones impuestas al otorgamiento de becas por el gobierno que encabeza.

Vuelve entonces Macri a ser hombre del partido del orden, y anuncia a través de su ministro del área, Narodowski, que no negociará mientras se mantengan las medidas de fuerza. No se le ocurre en este caso que “hay que sentarse a conversar”, ni para su fortuna, la prensa bienpensante sugiere que el problema es la obcecación de los gobernantes porteños. Aún más, anuncia la suspensión de clases en establecimientos tomados, restándole días al calendario escolar, cuando los propios reclamantes no incluyen en su medida de fuerza la interrupción de actividades. Una decisión con un cierto “déjà vu” al “ramal que para, ramal que cierra”…
Macri no otorga entidad a los quejosos, toda posibilidad de tomarse un cafecito con Mauricio parece quedar clausurada para siempre, y el reclamo pasa a tener un sospechoso trasfondo político. Justo el tipo de trasfondo que, si se alegaba durante el conflicto agropatronal, sólo servía como certificación de la paranoia oficialista. Pero que, sancionado por los adalides de la antipolítica, pasa a ser una tacha de ilegitimidad para la protesta.

Quizás valga preguntarse que cambió entre un conflicto y otro, no solo para que Macri pueda echarle esta mirada, sino para que el sentido común público, si es que tal entelequia existe, no reaccione sorprendido ante el doble rasero aplicado en casos separados por escaso período temporal.
Hay un elemento que no ha sido dicho públicamente, quizás por un resabio de corrección política, quizás porque el mago procura que no se le asomen los conejos por el bolsillo. Este es que “el campo”, otra entelequia exitosa, tiene derechos que el común de los habitantes del país no tiene. Provistos de caracteres fundacionales, anteriores a las instituciones democráticas, los grandes propietarios, agrupados en la Sociedad Rural Argentina y entidades afines, con el invalorable aporte de los medianos y pequeños millonarios de la FAA, tienen un derecho extralegal pero legítimo a reclamar como les plazca, a desconocer la legalidad si esta no va de la mano de sus intereses y a acatar la normativa en vigencia a partir del momento en que esta se ponga en línea con sus deseos.
De esta ventajosa situación estarían excluidos los otros sectores del país que, orgánicamente o a los ponchazos, luchen por sus derechos postergados o por reivindicaciones jamás atendidas. Esta visión macriana del conflicto, en línea con la concebida con los poderes fácticos y la propalada por los medios encargados de sorberle el coco a la población, se podría traducir con “a mas poder, mas derechos”. Y si los 4 Jinetes del Apocalipsis merecían toda la atención de los despachos oficiales a la hora de garantizar su exclusivo goce de las rentas extraordinarias, el reclamo de padres y estudiantes porteños que no podían invocar otro título que su pretensión de no ser excluidos del sistema, debía y debe ser rechazada como una intromisión en un nivel decisorio al que no tienen acceso.
Otra lectura posible sería que, por más que tampoco se lo verbalice, en el conflicto agropatronal, para el Jefe de Gobierno porteño, a los reclamantes les asistía la razón. Y en este otro entuerto, la razón está de su parte. Como corolario, el que tiene razón en su reclamo puede hacer lo que quiera para llevarlo adelante. Aún actos que sean violatorios de la ley, que afecten profundamente derechos de terceros, que perjudiquen a los bienes y a la economía familiar de las personas. De las otras personas. Es decir, aquello que está objetivamente vedado se puede hacer si subjetivamente un grupo social o económico decide que es admisible en defensa de sus intereses.
La óptica PRO ante el conflicto se resume en una combinación de ambas hipótesis: Como a más poder hay más derechos, solo pueden hacer, en defensa de sus intereses, aquello que le está vedado a los demás, los grupos más poderosos. Poderío que pueden residir en lo económico, lo cultural y aún en la detentación del poder más básico: el de la fuerza.
El ejercicio de ese poder, y la legitimación de esa supremacía por sobre los intereses del conjunto de la sociedad, es precisamente lo que desde siempre caracterizó a la oligarquía argentina. De la cual Macri, más allá de toda pretensión de modernidad, no es más que un nuevo rostro emergente.
Es por ello que la aparente bipolaridad en el tratamiento de los dos conflictos, no demuestra una incoherencia en la visión del hijo de don Franco: del descontracturado “Mauricio Cafetero” al adusto “Mauricio Preceptor” existe la distancia entre la defensa del interés propio, valor indoblegable en una visión economicista y egoísta del mundo, y el interés del conjunto, que puesto en manos de este personaje descansa tan seguro como las sardinas custodiadas por el gato.