el conductorMientras mes a mes, cada informe del INDEC desata polémicas respecto al índice inflacionario realmente existente en nuestro país, algunas proyecciones hablan de un 20% anual, y otros aplican el ojímetro para sostener que los números son superiores, hay algunos que aportan permanentemente para cerrar el debate.
Claro, si todos pudieran lo que puede Mauricio Macri, nadie dudaría que la inflación alcanzaría números siderales.
Es que donde Mauricio mete mano, los números son propios de una economía hiperinflacionaria. Todo empezó con el ABL, con aumentos que oscilaron entre el 50 y el 230% .
Ahora, puesto a solucionar los problemas de tránsito con una sutileza propia de un elefante en un bazar, todo es pum para arriba.
Así logró que en menos de 9 meses la playa de estacionamiento mas barata del centro de la ciudad se convirtiera en la mas cara, con un aumento del 320%.
Las autopistas urbanas registran aumentos que van del 50 al 300% según la hora y estacionar en parquímetros cuesta un 40% mas.
No se requiere ser un experto en cuestiones de tránsito para saber que este aumento tarifario no solucionará ningún problema, salvo los de caja de las concesionarias de autopistas, estacionamientos, parquímetros y ticketeadoras. Siendo malas las condiciones del transporte en la ciudad, trasladarse en automóvil no es un placer, sino una necesidad. Hacer esto mientras se anuncia que no se ampliará la red de subterráneos suena a broma macabra.
Bueno, los que querían criterios empresariales en el manejo de la Ciudad, encontraron lo que buscaban, aunque ahora deban sufrirlo: el mismo Gobierno que dió marcha atrás en los descuentos en el peaje para los vehículos con cuatro ocupantes "porque no dió resultados" ,no dará marcha atrás con los aumentos pese a que estos tampoco sirven para descongestionar el tránsito, como lo admite el propio Jefe de Gabinete porteño. Claro, si el primer criterio empresarial es maximizar el lucro, ¿que esperaban?.
Sea cual sea la razón invocada, la medida será en perjuicio del público y en favor de los empresarios, aunque para sostenerla haya que hacer piruetas verbales. A falta de capacidad para dar soluciones, el gobierno porteño se convierte en una especie de brazo ejecutor de un castigo celestial para los usuarios de automóviles.
