jueves, 25 de diciembre de 2008
Clarín y La Nación Adhieren a las Retenciones (a la Información)
domingo, 21 de diciembre de 2008
Divisoria de Aguas
Es decir, si de pronto Pino Solanas marca, son sus palabras, "una divisoria de aguas" , respecto a una eventual alianza con la CC (Comandos Civiles) que lidera Elisa Carrió, a raíz de que "ellos votaron contra la estatización de las AFJP", estamos ante un caso en el que Pino y nosotros utilizamos herramientas comunes: ambos entendemos que en determinados momentos, y mas allá del discurso, lo que cuenta es como se vota, y votar en contra de un proyecto que termina con un sistema "jubilatorio" en el cual los únicos privilegiados son los bancos y la especulación financiera, es incompatible con la defensa de los intereses populares, por mas que se la declame.
De acuerdo. Sólo que al espacio de Pino y a su líder, la vara para medir lo que es bueno para el campo nacional y popular se le cayó de las manos en julio. Cosa que Pino y los suyos podrán comprender, utilizando similares herramientas de análisis político que las que emplean para condenar la hipocresía carrotiana.
No se puede Pino. Ni se podía en julio. Aquí un interesante análisis de Pino, previo a la noche de Cletito, respecto a la utilidad de las retenciones móviles. El resultado final lo conocemos: con extraña lógica, tras denunciar que las retenciones a la minería son bajas y que no se cobra retenciones a la pesca, Pino encontró bien que su monobloque termine votando contra las retenciones móviles sojeras.
Es así Pino, esas son cosas que dividen las aguas.
domingo, 31 de agosto de 2008
Solos en la madrugada
Rato después, nuestro comensal se cruza en el baño con Bonasso. El lugar sagrado es ideal para un breve intercambio entre dos personas que no se conocen personalmente. Y el intercambio se produce...
Comensal: No afloje, diputado...
Bonasso: Vió?. Los hicimos transpirar con la 125, y ahora les hicimos lo mismo con Aerolíneas.
Comensal (sorprendido): No, yo le decía que no afloje en la defensa de la democracia...
Bonasso (también sorprendido e incómodo): Ah, si si, por supuesto...
Telón...
¿Vale preguntarse que pasó? ¿Bonasso se acordó de Moreno y su incidente en el Laurak Bat, y quiso evitarse algo parecido, quizás evaluando que su interlocutor tenía un "physique du rol" campestre?.
¿Bonasso es un militante kirchnerista que además escribe en Crítica? ¿O es un periodista de Lanata, que además trabaja de diputado?
martes, 5 de agosto de 2008
Ahora si: Schiaretti a favor de las retenciones

Vaya paradoja, pocos días antes Schiaretti derramó lágrimas en los Tribunales cordobeses al conocerse la condena a prisión perpetua del represor Luciano Benjamín Menéndez. Y hablo de paradoja porque seguramente varios de sus gentiles anfitriones del sábado también derramaron lágrimas el día de la condena, pero no de alegría, sino de indignación.
De todos modos, la política económico social que se implementa en la provincia mediterránea acorta rápidamente todas las distancias que en cuanto a concepción ideológica aún eventualmente puedan separar a Schiaretti de la oligarquía argentina. Tanto así, que de esmerarse un poco mas es posible que el delfín de De la Sota tenga ocasión de lograr su propio “cordobazo”.
El escenario cordobés resulta ilustrativo del país que nos proponen los amigos del orden (ajeno), y que sin duda ha de parecerse mucho, y en lo peor, al que conocimos en los ’90. Schiaretti formó parte de la corte de pejotistas que avaló de palabra y de hecho el atropello a las instituciones y a la democracia perpetrado hasta aquí impunemente por las patotas agrarias que tomaron a la ciudadanía argentina de rehén durante mas de cuatro meses, cortando rutas, desabasteciendo a la población, obligando a tirar a la basura alimentos de primera necesidad echados a perder, amenazando a los que se atrevían a disentir.
Schiaretti se alineó junto a los Rodríguez Saá, los Romero, los Reutemann, y demás logreros que escudados detrás del escudo del PJ malversaron con su voto en el Senado el legado de Perón, como hicieron o ayudaron a hacer a Menem durante toda la segunda década infame.
Forma parte de aquellos que jamás van a confrontar contra el poder real. De los que cuando el gobierno nacional necesitó el apoyo de sus propios legisladores para sostener una política distributiva, aconsejaron no confrontar, no agredir, dialogar…y de la sugerencia del diálogo pasaron a la lisa y llana sobada de lomo a los neogolpistas agrarios, dándoles los votos necesarios para voltear la iniciativa.
Está inscripto en la lista de los que traicionaron al proyecto que votaron, al mandato del partido al que representan y, en el caso particular del cordobés, a las luchas populares de las que participó cuando tenía menos años y mas vergüenza.
En ese marco no puede sorprender que el hombre que se opuso a las retenciones dirigidas a las ganancias extraordinarias de un sector enriquecido por una coyuntura internacional, no haya tenido inconvenientes en aplicar retenciones a uno de los sectores mas necesitados y apremiados del escenario social, como son los jubilados. No estaban aquí en discusión rentas extraordinarias sino ingresos alimentarios. No se ponían en discusión ni en riesgo un nuevo recambio de la 4x4, ni la participación en el boom inmobiliario-sojero, sino la posibilidad de vivir con dignidad, acceder a la alimentación y a la salud.
Los cordobeses, que aportan el 18% de sus ingresos al sistema previsional local, encontraron que sus haberes volvían a ser, como en la década pasada, la variable de ajuste ante la crisis.
La represión posterior exhibe la única respuesta que tiene ese modelo que conocimos tan bien tanto con Menem como con De la Rúa, ante los reclamos populares.
No es casualidad, menos aún incoherencia. Schiaretti en la Rural, Schiaretti recortando jubilaciones y Schiaretti repartiendo garrotazos y gases lacrimógenos son parte del mismo modelo y del mismo proyecto.
Del proyecto de la Argentina neocolonial, oligárquica y autoritaria que ya conocimos. Y a la que nos quieren llevar de vuelta.
viernes, 25 de julio de 2008
Acerca de lemmings y otros mamíferos

Pesan alrededor de 100 gramos y miden de 8 a 15 centímetros de longitud. Su pelaje abundante, que los protege de los fríos nórdicos, suele ser colorido. Vegetarianos, se alimentan de hierbas, bulbos y raíces. Permanecen activos durante el frío invierno boreal, lo que los diferencia de otros habitantes de la tundra que hibernan en esa época.
Como la mayoría de los roedores, son solitarios y buscan pareja sexual solo en época de reproducción. Pero a diferencia de otras especies, su línea reproductiva es irregular y caótica. Como resultado de ello su población tiene periódicas explosiones demográficas, seguidas por épocas en la que los lemmings parecen al borde de la extinción. Sus enemigos naturales conocidos son cuatro: el armiño, el zorro polar, el búho, y el págalo de larga cola.
Otra característica notable de estos diminutos parientes de nuestro ratón de campo, ha desvelado a los naturalistas por mucho tiempo: es que los lemmings parecen encarar en ocasiones el suicidio en masa, conducta que no se observa en casi ninguna otra especie terrestre. Justamente en épocas de desbordante expansión poblacional, nuestros pequeños roedores se lanzan por la tundra en verdaderas manadas, avanzando incontenibles hacia los acantilados que bordean los fiordos escandinavos y, arribados a estos, no se detienen, lanzándose al vacio para morir en las heladas aguas del mar del Norte.
La teoría de la conducta suicida ha cedido últimamente, pues estudios más recientes atribuyen este extraño comportamiento a otras causas: sería en realidad la confusión generada por la pérdida del rumbo en el marco de grandes migraciones ocasionadas justamente por la gran expansión de la población de la especie. Lanzados así en un sentido equivocado, al llegar al abismo los de adelante son empujados por la avalancha que viene atrás, y todos terminan despeñándose.
Estamos en condiciones de afirmar que los lemmings no son los únicos mamíferos terrestres con tan extraña como autodestructiva conducta: hay en nuestro país, la República Argentina, otra especie que también se lanza periódica e inconteniblemente al abismo. Se trata de la clase media.
La clase media argentina está conformada por empleados públicos y privados, pequeños empresarios, profesionales, y docentes, entre otros. Habita principalmente en las zonas urbanas de la república, y como especie, se ha ido expandiendo junto con los movimientos inmigratorios que desde fines del siglo XIX y comienzos del XX depositaron en nuestras playas a cientos de miles de campesinos y artesanos europeos desposeídos, dispuestos a “hacerse la América” en estas tierras. Su presencia sirvió de cojinete de amortiguación entre la numéricamente reducida pero poderosa clase dominante, y los criollos de pata al suelo que habitaban estas pampas. Con afán de ascenso social, y voluntad de trabajo, proveyeron la mano de obra e intelectual con la cual se fue perfilando una sociedad distinta a la de otros países latinoamericanos, divididos inexorablemente entre ricos y pobres, con escasas alternativas intermedias. La clase media quedó definida no necesariamente por el nivel de ingresos, sino también por las inquietudes y apetencias culturales.
Una debilidad, de carácter justamente cultural, preanuncia la descripción de su desbarranco: aunque radicalmente distinta en intereses y en posibilidades a las clases dominantes, mayoritarios sectores de la clase media se miraron siempre en el espejo de los poderosos, aspirando a compartir espacios y ser aceptados por estos e imitándolos no solo en hábitos de consumo, mientras les dio el cuero, sino también adoptando sus opiniones.
Fue así que cada vez que en el devenir histórico surgió un gobierno que alentó su expansión, las clases medias lo miraron con desconfianza, y confundiendo sus interés con los de las clases dominantes, las que con razón miraban alarmadas la presencia de movimientos políticos que amenazaran su hegemonía, se dedicaron con entusiasmo a oponerse con mayor o menor grado de intensidad a quienes creaban las condiciones objetivas para su “expansión demográfica”. Fue así que elementos de clase media se sumaron a las corrientes de opinión que limaron primero y tumbaron después al primer gobierno de la historia que gestionó en beneficio la clase media: el radicalismo yrigoyenista. Fue así que en el marco de la mayor expansión del ingreso y del consumo de su historia, la clase media le volvió la espalda al peronismo y aportó cuadros y apoyos a la conspiración que llevó a su derrocamiento. Fue así que cada golpe militar que llevó a una restauración oligárquica contó con una entusiasta claque de clase media. En todos los casos, invariablemente, tras estos golpes, mas o menos sangrientos según el caso, advinieron tiempos de retroceso y miserabilización para la clase media, fautora de su propia desgracia.
El último salto a los abismos de los lemmings argentinos lo vimos en jornadas recientes. Una clase media que en los ’90 pareció al borde de la extinción, recuperada en un tiempo tan singularmente breve como no hay antecedentes en las historia económica mundial, a raíz de la aplicación de políticas públicas contrarias a la ortodoxia enseñada por diversos flautistas de Hamelin, abandonó apenas recuperada de las incertidumbres de la supervivencia diaria toda aquellas inquietud que la llevó a entonar “piquete y cacerola, la lucha es una sola”, y se lanzó decidida a las calles, una vez mas, a defender los intereses de las clases dominantes. A la hora en que debía defender el consumo de los argentinos, decidió cuestionar el botox presidencial. En el momento de optar por la redistribución del ingreso, prefirió apiadarse de pequeños millonarios. Cuando había que pensar en atacar la concentración de la riqueza, prefirió hacer bandera de la lucha contra Louis Vuitton…
Decíamos arriba que al lemming nórdico le son conocidos cuatro enemigos naturales. El número de enemigos de la clase media resulta algo más impreciso, aunque su incapacidad para reconocerlos remeda la actitud de sopor hipnótico del conejo ante la serpiente. Es claro que sí son cuatro las cabezas visibles de la Mesa de Enlace que arreó a gran cantidad de ejemplares de esta especie autoamenazada en las última semanas. Si el titular de la SRA se nos hace el símil del armiño, por las implicancias nobiliarias del animalito y de los blasones de don Luciano, no acertamos en cambio a determinar quien, entre Gioino y Llambías, asume el carácter del búho y cual el del zorro. Aunque el págalo es un animal bastante menos conocido, queda claro que corresponde a Buzzi: al final el que mas puntos en común de los cuatro tiene con la clase media, es el único que se quedó sin compensaciones y al que le dirán “págalo” a la hora de ponerse con las retenciones.
Ignoramos, finalmente, si la clase media se arroja al abismo por tendencia suicida o por incontenible confusión masiva. Sólo nos queda verificar el hecho y aguardar que, haciendo gala alguna vez de la racionalidad que no podemos reclamarle al pobre lemming, deje de saltar a los abismos de su propia perdición.
