jueves, 18 de septiembre de 2008

El subte está enterrado.

En la imagen de arriba, se observa el total de la ampliación de los subtes de Buenos Aires anunciado ayer por Mauricio Macri




En un rápido encogimiento de perspectivas, Mauricio Macri ha dado por terminada la expansión de los subterráneos porteños. El argumento no es otro que la “falta de colaboración del Gobierno Nacional”, recurso al cual ha recurrido ya en otros temas vitales.
Cabe recordar que durante la campaña electoral anunció un ambicioso plan de expansión que preveía la construcción de 40 km. de líneas subterráneas. Mas adelante en viaje a Madrid anunció que había avanzadas negociaciones con empresas españolas que querían invertir 7 mil millones de pesos en esos emprendimientos.
Sin embargo, luego alegó problemas que acotaban a 27 el número de kilómetros que se habían de construir.
Un funcionario no identificado hace en La Nación una curiosa reflexión, ya que señala que si los recursos estuvieran, hoy ya no habría tiempo para construir los 27 km. Del “plan B”. Ni hablar entonces de los 40 de la alegre caravana electoral. Cabe preguntarse como es posible que a 8 meses de gestión “ya no tenga tiempo”. Esto implica que los números manejados lo fueron con total irresponsabilidad, y con el sólo objeto de endulzar oídos crédulos.
Finalmente, el plan de expansión de los subtes porteños ha dejado de existir. La expansión será igual a 0 (cero) km. Queda por preguntarse si por lo menos durante su mandato logrará inaugurar las estaciones que ya están terminadas debajo de la avenida Rivadavia para extender la línea A, o si acusará al Gobierno Nacional de no proveerlo de la cinta y la tijera para el acto lo que frustrará una vez mas su empuje de empresario joven y exitoso.
Mientras algunos estudios pronostican que Buenos Aires colapsará definitivamente en 12 años si no se hacen obras de infraestructura y profundas modificaciones en materia de transportes, servicios públicos y vivienda, entre otros ítems de gran importancia, una de las claves para enfrentar un ominoso futuro demasiado cercano, como es la extensión de la red de transportes subterráneos, ya debe darse por perdida según la confesión del Jefe de Gobierno porteño.
Si antes de cumplir el primero de los cuatro años de su mandato “tira la esponja” en un tema de semejante importancia, cabe preguntarse si los porteños podrán afrontar la totalidad del período macriano caracterizado por este estilo de niño fastidioso.

Por otra parte, resulta llamativo, y con incuestionable tufillo a verso para la tribuna adicta la manifestación de Macri respecto a las negativas del Gobierno Nacional a sentarse a negociar la autorización para que la Ciudad contraiga los créditos internacionales que harán posible que las multitudes de “brasileños, chinos, alemanes, franceses” (Mauricio dixit) se lanzen a perforar nuestro subsuelo ciudadano. Cabe preguntarse si además de proponer jugar a las visitas con Massa, Macri o alguno de sus asesores ha advertido poner en marcha los mecanismos legales para el endeudamiento internacional de los estados provinciales, que incluyen a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es decir, por ejemplo, si ha optado por los mecanismos previstos en el Decreto 2263/2002, que lo autoriza a obtener crédito externo, o si ha dado cumplimiento a lo previsto en el art. 6 del Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal (Ley 25.917, a la que la C.A.B.A. adhirió oportunamente) que requiere al gobierno porteño someter a su Legislatura la proyección de Presupuestos Plurianuales que incluya la programación de operaciones de créditos provenientes de organismos multilaterales o al art. 25 de la misma norma, elevando al Ministerio de Economía nacional los antecedentes y documentación correspondientes para que se le autorice endeudarse. Porque supongo que Macri hablará con la Nación en términos mas precisos que con la prensa, y sabrá como y con quién pretende negociar los créditos. Lo contrario sería sarasa para la tribuna e incumplimiento de los requisitos legales que, por una vez, debería cumplir. De todas formas sería bueno que recuerde que ninguna norma le impide sentarse a negociar los créditos que necesite, pero sí tendrá después que someterlos al análisis de la Nación. ¿Cumplió con su parte o nos está gileando?

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Hoguera de las Vanidades



Es probable que lo último que veamos de la Banca Morgan ante de que desaparezca en el pantano de miasmas en el que va camino de hundirse, sea su dedito admonitor informando de una nueva alza de nuestro riesgo país.


Irá al mismo lugar al que ya fue a parar el Lehmann Brothers, el banco que auguraba negras perspectivas para la economía argentina, y que lamentablemente ha debido discontinuar sus evaluaciones ante su propia quiebra, eventualidad ominosa que su sagaz gabinete de analistas no logró prever.


Merrill Lynch, Standard and Poors, nombres que si no conoce le recomiendo que conozca rápido, entidades bancarias, calificadoras de riesgo...rápido antes de que se extingan.


La feroz crisis que impacta al sistema financiero estadounidense tendrá como consecuencia secundaria desbaratar el sistema canónico que los gurúes del neoliberalismo tienen (o, a esta hora, tenían...) para lanzar sus invectivas sobre las economías de los países subalternos que se resisten a seguir al pie de la letra sus dictados. Ellos, sin embargo, no se darán por enterados




¿Usted cree que cambiarán un ápice su visión y sus recetas? A lo sumo, dejarán de opinar por un rato los que queden desempleados, como Mondino, el servidor de Lehmann Brothers que luego de su exitoso paso por el equipo económico de De la Rúa, se fue a trabajar a la casa matriz del Imperio.


Pero no dejarán de apostrofarnos. Es que su análisis no parte de la realidad sino de una serie de preconceptos a los que la realidad debe adaptarse. Conceptos absolutamente ideologizados, pronunciados por quienes proclamaban la muerte de las ideologías y el fin de la historia para adentrarnos a un tiempo sin cambios y sin matices, un eterno limbo reglado por las leyes del neoliberalismo.


La superstición se derrumba finalmente. La Reserva Federal corre presurosa para hacer todo aquello que habían incluido en el "Index" de las economías sojuzgadas. La intervención estatal reemplaza angustiada a la "mano invisible del mercado" desde que esta apareció inesperadamente incrustada en el tujes del sistema financiero imperial.


Pero no importa que pase, estos muñecos no van a cambiar. Y por aquí los Cavallo, los Broda, los Artana, los Solanet, los Pinedo, los Benegas Lynch, sus fundaciones y coloquios, Ámbito Financiero, el Cronista Comercial y ainda mais, seguirán repitiendo el catecismo aprendido de memoria. Tal cual como hace el F.M.I., cuya responsabilidad innegable en el derrumbe de la economía de mas de una nación emergente no privó a sus autoridades y técnicos de seguir pontificando con la impavidez de Zeus arrojando rayos de destrucción desde su lejanía olímpica.


Los que nos arrastraron al abismo nos recomendarán, ahora que estamos fuera, las recetas para volver a las profundidades, y el derrumbe de la Meca no los conmoverá.


Clarín seguirá generando títulos y comentarios surrealistas e incluso pretenderá hacernos cree que van der Kooy entiende algo de economía., mientras el señor laureado por Bussi y por Francia pronosticará una vez mas el fuego del infierno para el gobierno argentino.


Este incendio en la casa central, sorprende a sus esbirros en Sudamérica en plena tarea destituyente contra las democracias que eligieron un camino distinto. Los coletazos de la crisis afectarán, de un modo u otro a las economías regionales, pero está por verse si esta crisis no es también una oportunidad para terminar de desembarazarnos de estos encantadores de serpientes.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Viajando a presión



A través de uno de los lisérgicos carteles publicitarios que engalanan los colectivos porteños, nos encontramos con un argumento en su batalla contra los taxistas por la plena soberanía colectiveril en los carriles exclusivos.

Como indica la foto que ilustra este post, la solución es que los porteños viajemos como sardinas. En un cálculo en el que habrían recibido el asesoramiento de La Campagnola, sugieren que hacinar a 72 personas en el transporte público dará respuestas para que viajemos rápida y seguramente. La cuentita respira mala leche, por otra parte: es que si la discusión es con los taxis y no con los automovilistas en general, podría calcularse (para seguir comprimiendo usuarios) que en un auto viajan 4 pasajeros; multiplicados por 60 autos da 240, lo que ya no suena tan elitista.

Y en cuanto a lo del cuidado del medio ambiente, mas allá de que eso es tópico común de cualquier reflexión con pretensión de corrección política, convengamos en que no parece la FATAP , remolona a la hora de evitar que sus colosos despidan nubes tóxicas por los caños de escape, la mas indicada para encargarse de la defensa de la pureza ambiental.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Escudé canta la justa

Un interesante análisis de los acontecimientos en Europa Oriental publica el ex gurú menemista en política internacional Carlos Escudé en La Nación del martes 9.
Interesa porque advierte sobre la movida rusa en Georgia, recuperando terreno e injerencia en un espacio geográfico que el Kremlin considera algo mas que su patio trasero. En realidad Georgia fue hasta hace poco mas de 15 años parte integrante de la Unión Soviética, y mediante su mini-invasión y su unilateral reconocimiento de las soberanías de Abjazia y Ossetia del Sur, Putin está devolviendo gentilezas a la Unión Europa por el reconocimiento de Kosovo, y por sus avances en ámbitos por siglos vedados a las naciones occidentales (como pasó en el Báltico, en Ucrania y en la propia Georgia).
El "empantanamiento", así lo califica Escudé, de Estados Unidos en Irak habría sido el detonante de los nuevos ánimos rusos, no dispuestos a volver a soportar las humillaciones que vivieron en política internacional en los años inmediatamente posteriores al fin del Imperio Soviético.
Quizás convenga notar, y esto no lo dice específicamente Escudé, que mas allá de matices y de justificaciones ideológicas, la política rusa respecto de su área de influencia ha permanecido inmutable a lo largo de los últimos siglos, sea que fuera gobernada por los zares, los bolcheviques o por la actual alianza entre comunistas reciclados, capitalistas salvajes y nacionalistas de toda laya.
Pero lo mas notable, viniendo de quién viene, es como el autor de la nota arrima elementos para demostrar que la potencia mundial dominante puede ser cuestionada a partir de sus contradicciones, de sus puntos flacos, de las contrastes de su política exterior.
Es bueno tener en cuenta que el fundador del "Realismo Periférico" observe esos matices, que no hacen sino cuestionar una teoría legitimadora del papel de Estados Unidos como Gendarme del Mundo . Y sobre todo de la inmutabilidad del Hegemón, ante el que sólo correspodería arrodillarse en defensa del "interés de los ciudadanos". Teorías de este cuño sirvieron para adornar de disquisiciones académicas lo que mas vulgarmente, pero con mas precisión Guido Di Tella llamó "relaciones carnales", y que caracterizó el alineamiento acrítico del menemato con las correrías internacionales de Bush padre.
Y sirvieron también para que legiones de jóvenes estudiantes de universidades privadas al estilo de la Di Tella encontraran un término científico para denominar a su entusiasmo antinacional, en lo que no era otra cosa que un refrito de la conducta que en épocas preteritas hubiera permitido llamarlos Cipayos.
Se podrá alegar que Rusia no es precisamente un país débil y que su situación no es comparable con la de nuestra nación. Pero parece como el primer prerrequisito para que un país tenga una política que pueda redundar en el interés de sus ciudadanos, como proclama Escudé, que tenga una política propia, estructurada a partir de sus propios intereses y que sepa establecer, si hace falta, alianzas con estados con intereses similares, y no de acuerdo al puro interés del Hegemón. Como hizo Argentina privilegiando el Mercosur y diciéndole no al Alca.
Mas alla del lamento de algunos cipayos periféricos.

La guerra y la paz

Hoy La Nación nos hace el formal anuncio, con firma de Carlos Pagni de la guerra Moyano - Kirchner, declarada por este último. En simultáneo, Página 12 en nota suscripta por Martín Piqué, habla de Una alegría para Moyano en Olivos.
Mas allá de la inducción a la esquizofrenia que la lectura de ambos notas pudiera generar, queda para destacar el bien desarrollado estilo viperino de Pagni, que da por asumida una realidad que la otra nota matiza: si por un lado la autorización dada a las empresas de salud para aumentar el monto de las prestaciones a las obras sociales generará mayores costos a estas, el incremento de la recaudación que provendrá del alza del tope para descuentos salariales destinados a las mismas obras sociales, factor mas universal, tenderá a equilibrar desfasajes.
El adiestrado público de Pagni podrá seguir, en este caso sin matices, la saga familiar de desmesuras en la que Néstor K. juega el rol del orate del palacio, arrastrando a los suyos a un final inevitable. La "traición" a un aliado fundamental como lo es el líder cegetista es funcional a este relato destituyente. Como lo es también la alusión a una "feroz carrera de precios y salarios" que augura anhelante.
Por ello se permite el matutino mitrista una actitud que en otro caso sería casi impensable: es que de la lectura de la nota se desprende un tono casi de solidaridad con los gremios y de ansiosa espera de una reacción de Moyano. Todo vale...

martes, 2 de septiembre de 2008

El Vuelo de la Locura







El jefe de la bancada de senadores del Radicalismo realmente existente, Gerardo Morales, se convierte en la voz más tonante de entre las cuales se oponen a la reestatización de Aerolíneas Argentinas.
Aunque el desenlace en el Senado parece ser mas desahogado, lo que privaría a los televidentes nocturnos de ver un nuevo capítulo de “El Corazón de Cletito”, los esfuerzos opositores de Morales y los suyos no dejar de ser empeñosos, aunque como señalé en un post anterior, parecen mas cómodos en el papel de la pura negación que el sostenimiento de la propuesta alternativa, consistente en la quiebra de la empresa aérea de bandera y su substitución por una nueva, todo ello partiendo de cero aviones, cero infraestructura y contra reloj, para no dejar en el suelo a todo el tráfico aéreo nacional.
Morales viene hace rato tronando sus cuestionamientos. Hace un tiempo publicó con su colega Alfredo Martínez en Clarín un artículo en el que se resume su posición en el tema ( ver aquí ). Quién se tome el trabajo de leerlo verá que los autores plantean numerosos interrogantes, manifestando incertezas sobre el endeudamiento de A.A., sobre las pérdidas de la misma, sobre el desempeño de los representantes del Estado en el Directorio, y sobre “tantos enigmas”, como señalan los autores. Preguntas que es lícito que formulen en el ejercicio de sus cargos y dudas que es razonable que tengan, mas allá de que uno podría preguntarse que han venido haciendo en el transcurrir del tiempo para estar informados sobre un tema que fue siempre trascendente, inclusive durante el gobierno de De la Rúa, del que formaron parte.
Llama la atención que entre tantos interrogantes, Morales y su coequiper se atrevan a hacer una manifestación rotunda, que ellos destacan en negrita en su artículo: “Ha sido el propio Gobierno el que contribuyó al vaciamiento de AA (la tarea de erosión comenzó con el apartamiento de Antonio Mata y siguió con la presión a los demás socios en complicidad con algunos gremios)”. Esta afirmación merece algún análisis, porque de ser dicha con algún grado de responsabilidad, importaría que sus autores manejan alguna información importante, y que no solo de dudas se nutre su intervención en el tema.
Veamos: Hay una afirmación que permite determinar que AA fue erosionada a partir de un momento temporalmente establecido: el apartamiento de Antonio Mata, lo que habría contribuido al vaciamiento de la empresa. Ello debería implicar que hasta ese momento (fines de 2006) la línea aérea no estaba erosionada, que hasta ese momento era una empresa sana en condiciones de cumplir con sus objetivos, que hasta ese momento Aerolíneas Argentinas brindaba eficazmente el servicio aéreo nacional e internacional que es su razón de ser. Pero ¿Cuándo fue ese maldito momento en el que todo cambió?
Porque uno podría pensar que Aerolíneas Argentinas empezó a ser erosionada en julio de 1990, cuando el esfuerzo y el ahorro de por lo menos 3 generaciones de argentinos que dieron como fruto uno de las empresas aéreas mas prestigiosas y seguras del mundo, fueron liquidados a precio vil por el menemato en nombre del fundamentalismo neoliberal, poniendo el 85% del capital de Aerolíneas en manos de un consorcio encabezado por la aerolínea de bandera española, Iberia.
Uno podría pensar que la erosión de Aerolíneas Argentinas continuó con la ineficaz operación del consorcio encabezado por Iberia, que hizo que para 1993 la empresa acumulara perdidas año tras año, las que alcanzaban en ese ejercicio a los 67.444 millones de pesetas.
Uno podría creer que contribuyeron a ese deterioro las ruinosas negociaciones de 1994 entre los controlantes de la compañía y el gobierno argentino, que resignó la acción de oro y permitió que Aerolíneas pasara a estar controlada por Interinvest, una sociedad formalmente argentina, manejada por Iberia que se autoexcluía de las responsabilidades patrimoniales por los eventuales quebrantos de Aerolíneas.
Uno podría entender que los desmanejos que siguieron y que el Estado español no hizo sino profundizar a través de sucesivos “planes de contingencia”, “planes directores” y coprotagónicos a cargo de American Airlines, tuvieron importante significación en la erosión de Aerolíneas.
Uno podría ponerse a pensar que la aparición del Grupo Marsans fue la frutilla en la torta de la ruina, y que la maniobra llevada adelante por este con fondos aportados por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) en perjuicio de la masa de los acreedores en el concurso de Aerolíneas (incluyendo al propio Estado argentino) y del Estado español, en cuanto aportante de fondos que se usaron para un fin distinto al previsionado, resulta una clara exposición del nivel de “seriedad empresarial” del grupo elegido.
Uno podría suponer que Morales debiera estar informado de que la SEPI le otorgó a el grupo controlante de Aerolíneas Argentinas 300 millones de dólares para se destinado al pago de deudas de la empresa con diversos acreedores, entre ellos los bancos ABN Amro Bank, BBVA y Citibank, como parte de aportaciones destinadas a mejor la situación de la empresa, ya concursada para la fecha de esta operatoria (octubre de 2001). Y que en lugar de pagar, el grupo controlante se subrogó en las acreencias, con lo cual la situación de Aerolíneas no mejoró un ápice pero la de Mata y sus socios si, capitalizando esas acreencias, obteniendo una situación de privilegio en el concurso, en perjuicio de los demás acreedores y de los demás socios (el Estado Argentino y los trabajadores, estos a través de la Propiedad Participada).
Uno podría pensar que la situación de Aerolíneas Argentinas ya estaba suficientemente deteriorada antes de que empezara la “erosión” de la que dan cuenta Morales y Martínez, pues por algo estaba en trámite su concurso de acreedores, ya había habido varios intentos de “saneamiento” resistidos por los trabajadores, pues todos incluían reducciones de personal, disminuciones de sueldos o ambas cosas a la vez, ya se habían perdido o abandonado destinos, se habían cerrado talleres e instalaciones técnicas otrora orgullo de la Aerolínea cuando era realmente Argentina, se había sufrido una importante disminución de la participación en el mercado internacional y la empresa se dedicaba a canibalizar aviones reales, mientras anunciaba la incorporación de otros imaginarios.


Descubre entonces que es la gestión K la culpable por haber arreglado el apartamiento de Mata. Culpable la única gestión que cuestionó ante la Justicia los balances de Aerolíneas y el desempeño de sus controlantes, y que se puso en la difícil tarea de revertir el proceso que iba a dejar al país sin línea aérea de bandera. No fue en cambio erosionante ni la venta a precio vil y el desmanejo posterior de Menem, la indiferencia cómplice de De la Rúa y de Duhalde.
Pues parece que nada de esto merecía la calidad de erosionante. Lo que erosionó a Aerolíneas Argentinas, para Morales, fue la partida de Antonio Mata.
¿Quién es Mata, ese hombre imprescindible a juicio de estos dos senadores? Un viejo simpatizante del antiguo régimen franquista, con vínculos con el PP de su patria, empresario turístico previamente a su incursión en la aeronavegación, sus antecedentes en España antes de su desembarco en nuestro país (y después también) lo emparentan mas con los antiguos aventureros que venían a hacer la conquista de Indias que con un empresario moderno.
Asociado con Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz en el Grupo Marsans, y máximo responsable hasta 2006 de Aerolíneas Argentinas y Austral, tiene la distinción de poseer entre sus antecedentes personales y laborales, una notable colección de prontuarios judiciales; solo penalmente, en el año 2002 fue condenado por la justicia española en Primera y Segunda Instancia, sentencia firme, por “Alzamiento de bienes” (equivalente a insolvencia fraudulenta o fraude en nuestro código penal), por haber ampliado fraudulentamente el capital de la empresa española “Arrendamientos Hoteleros del Sur”, en perjuicio de sus acreedores, recibiendo por ello una pena de 6 meses y 1 día de prisión, inhabilitación para sufragar en igual período y pago de las costas procesales. Pena cuyo ejecución fue suspendida por tratarse de su primera condena, lo cual permite mediante solicitud del condenado, el Código Penal español.
A 2005 Mata y las empresas de su propiedad en España (entre otras Planet Hoteles, Royal Romana Playas, Proturín, Royal Al Andalus, Arrendamientos Hoteleros del Sud, etc.) sumaban entre acciones por desahucios, daños y perjuicios, violación de derechos de marca y publicidad ilícita un total de 17 juicios con sentencia firma desfavorable, y otros 5 en diversos estadíos procesales.
Además la maniobra hecha en provecho propio con fondos públicos había dado lugar en España a las acciones penales en trámite en el Juzgado de Instrucción Nº 35 de Madrid, contra Mata y sus asociados.
En nuestro país Mata, junto a otros directivos de Aerolíneas son objeto de investigación penal por vaciamiento de empresa y administración fraudulenta.
Esta es la "Joya de la Corona" que dirigió Aerolíneas Argentinas y Austral, aquel cuyo alejamiento de la conducción de Aerolíneas Argentinas es a juicio de dos senadores radicales, entre ellos Gerardo Morales, líder de esa bancada, la causa de la erosión de la empresa.
Como estos antecedentes están al alcance de quién busque un poco en la materia, uno tiene que preguntarse si lo de Morales va en serio (no diremos que es poco serio, pues no somos Ámbito Financiero). Y a quién o a quienes son funcionales sus berrinches. No olvidemos que Mata vuelve a atacar ahora a través de Air Pampa, empresa con la cual quiere volver a cernirse en los cielos argentinos. Y a la cual la favorecería la extinción de Aerolíneas, es decir la solución propugnada por Morales y la oposición.
¿A quién mas favorecería una Aerolíneas extinta, paralizada o aún más desguazada que hoy? Bueno, quizás no esté de más recordar que los Estados Unidos propugnan desde hace tiempo una política de apertura de cielos que permita libertad absoluta de acceso de sus empresas en los destinos de nuestro país que resulten de su interés. Por supuesto, a la recíproca, ejem…
Y por fin no habría que descartar la última hipótesis, esto es que Gerardo Morales crea realmente lo que dice, y le parezca que es razonable. A no olvidar a Barbara Tuchman, autora de "La Marcha de la Locura", para quién la estupidez es también una fuerza de la historia.

Adiós a Mauricio Cafetero.


Durante el conflicto agropatronal, y mientras el país quedaba paralizado por centenares de cortes de rutas y otras actividades ilícitas llevadas adelante por la mano de obra voluntaria de la oligarquía sojera, Mauricio Macri tuvo un papel secundario. Ello no significó que dejara de acreditar su pertenencia al sector dispuesto a jaquear a la democracia en beneficio de su renta extraordinaria, ni que los legisladores pertenecientes a su partido dejaran de votar de acuerdo a esos intereses.
Pero fuera del foco principal del conflicto, el Jefe de Gobierno porteño tuvo oportunidad, no obstante, de lanzar una frase que apuntalara la imagen cool y descontracturada de la política que le diseñara Durán Barba, al señalar que él estaba dispuesto a servir el café si “las partes” se sentaban a superar diferencias. Desde la mirada de Mauricio, había partes equivalentes, y no por un lado la legitimidad del Gobierno y por otro un grupo económicamente poderosísimo llevando a cabo todo tipo de actos ilegales y en algunos casos delictivos para imponer su interés general al conjunto. Es que el conflicto de intereses no forma parte del menú público PRO, que en todo caso ve la sociedad dividida entre eficientes y no eficientes.
Claro que la versión del cafetero voluntario resultaba avalada por la gran maquinaria mediática, que no sólo consagraba la existencia de esas dos partes, sino que además establecía que era la obcecación de “los Kirchner”, en plena era del doble comando, el gran obstáculo a la superación del diferendo.
Varias lunas han pasado desde esas jornadas, la corporación sojera preservó con éxito sus rentas extraordinarias, para alegría propia y de ingente número de piojos resucitados que seguirán viendo la prosperidad ajena por televisión. La vida y sus conflictos siguen adelante y ahora Mauricio se cruza con el estudiantado porteño a raíz de las restricciones impuestas al otorgamiento de becas por el gobierno que encabeza.

Vuelve entonces Macri a ser hombre del partido del orden, y anuncia a través de su ministro del área, Narodowski, que no negociará mientras se mantengan las medidas de fuerza. No se le ocurre en este caso que “hay que sentarse a conversar”, ni para su fortuna, la prensa bienpensante sugiere que el problema es la obcecación de los gobernantes porteños. Aún más, anuncia la suspensión de clases en establecimientos tomados, restándole días al calendario escolar, cuando los propios reclamantes no incluyen en su medida de fuerza la interrupción de actividades. Una decisión con un cierto “déjà vu” al “ramal que para, ramal que cierra”…
Macri no otorga entidad a los quejosos, toda posibilidad de tomarse un cafecito con Mauricio parece quedar clausurada para siempre, y el reclamo pasa a tener un sospechoso trasfondo político. Justo el tipo de trasfondo que, si se alegaba durante el conflicto agropatronal, sólo servía como certificación de la paranoia oficialista. Pero que, sancionado por los adalides de la antipolítica, pasa a ser una tacha de ilegitimidad para la protesta.

Quizás valga preguntarse que cambió entre un conflicto y otro, no solo para que Macri pueda echarle esta mirada, sino para que el sentido común público, si es que tal entelequia existe, no reaccione sorprendido ante el doble rasero aplicado en casos separados por escaso período temporal.
Hay un elemento que no ha sido dicho públicamente, quizás por un resabio de corrección política, quizás porque el mago procura que no se le asomen los conejos por el bolsillo. Este es que “el campo”, otra entelequia exitosa, tiene derechos que el común de los habitantes del país no tiene. Provistos de caracteres fundacionales, anteriores a las instituciones democráticas, los grandes propietarios, agrupados en la Sociedad Rural Argentina y entidades afines, con el invalorable aporte de los medianos y pequeños millonarios de la FAA, tienen un derecho extralegal pero legítimo a reclamar como les plazca, a desconocer la legalidad si esta no va de la mano de sus intereses y a acatar la normativa en vigencia a partir del momento en que esta se ponga en línea con sus deseos.
De esta ventajosa situación estarían excluidos los otros sectores del país que, orgánicamente o a los ponchazos, luchen por sus derechos postergados o por reivindicaciones jamás atendidas. Esta visión macriana del conflicto, en línea con la concebida con los poderes fácticos y la propalada por los medios encargados de sorberle el coco a la población, se podría traducir con “a mas poder, mas derechos”. Y si los 4 Jinetes del Apocalipsis merecían toda la atención de los despachos oficiales a la hora de garantizar su exclusivo goce de las rentas extraordinarias, el reclamo de padres y estudiantes porteños que no podían invocar otro título que su pretensión de no ser excluidos del sistema, debía y debe ser rechazada como una intromisión en un nivel decisorio al que no tienen acceso.
Otra lectura posible sería que, por más que tampoco se lo verbalice, en el conflicto agropatronal, para el Jefe de Gobierno porteño, a los reclamantes les asistía la razón. Y en este otro entuerto, la razón está de su parte. Como corolario, el que tiene razón en su reclamo puede hacer lo que quiera para llevarlo adelante. Aún actos que sean violatorios de la ley, que afecten profundamente derechos de terceros, que perjudiquen a los bienes y a la economía familiar de las personas. De las otras personas. Es decir, aquello que está objetivamente vedado se puede hacer si subjetivamente un grupo social o económico decide que es admisible en defensa de sus intereses.
La óptica PRO ante el conflicto se resume en una combinación de ambas hipótesis: Como a más poder hay más derechos, solo pueden hacer, en defensa de sus intereses, aquello que le está vedado a los demás, los grupos más poderosos. Poderío que pueden residir en lo económico, lo cultural y aún en la detentación del poder más básico: el de la fuerza.
El ejercicio de ese poder, y la legitimación de esa supremacía por sobre los intereses del conjunto de la sociedad, es precisamente lo que desde siempre caracterizó a la oligarquía argentina. De la cual Macri, más allá de toda pretensión de modernidad, no es más que un nuevo rostro emergente.
Es por ello que la aparente bipolaridad en el tratamiento de los dos conflictos, no demuestra una incoherencia en la visión del hijo de don Franco: del descontracturado “Mauricio Cafetero” al adusto “Mauricio Preceptor” existe la distancia entre la defensa del interés propio, valor indoblegable en una visión economicista y egoísta del mundo, y el interés del conjunto, que puesto en manos de este personaje descansa tan seguro como las sardinas custodiadas por el gato.