
Sancionada con el voto de los dos tercios de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, podríamos llamarla "la Doctrina Ibarra".
Quedó plasmada cuando a raíz de la responsabilidad que se le achacó en la tragedia de Cromañón, el hasta entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad fue expulsado de su cargo por la responsabilidad política que le correspondía en la habilitación del local bailable que fue escenario de la tragedia.
El nivel de responsabilidad trepó de los inspectores municipales que hicieron la vista gorda a las condiciones peligrosas del boliche, subió al Director General del área, siguió por la Subsecretaria de Control Comunal, pasó por el Ministro y terminó devorándose al Jefe de Gobierno.
Bien, muchachos del Pro, Uds. hicieron parte de esa decisiva mayoría, tanto en la comisión acusadora como en la juzgadora. Lo dicho es doctrina. Así que a aplicarla.
Pues si 7 les parece un número escaso, dejemos todo como está. Pero si valoramos la vida de cada ser humano como la de cien, y entendemos que hoy habría 3 personas mas entre nosotros si no fuera por la desidia de quienes tenían claras responsabilidades y obligaciones, entonces adelante:
Anoche 3 pibes murieron, y 4 resultaron heridos cuando el automóvil en el que viajaban por la avenida Santa Fe se estrelló contra un enorme volquete que estaba colocado sobre el carril izquierdo, en el tramo entre Anchorena y Laprida.
Como Uds. saben, semejante armatoste no puede estar ahí, menos en una avenida, y hay responsabilidad entonces, además del propietario del mismo, del contratista que lo utiliza y del dueño del inmueble en obra, de estos funcionarios públicos:
a. Del cuerpo de inspectores del Gobierno de la Ciudad.
b. Del titular de la Dirección General respectiva.
c. Del Ministro del área.
d. Del Jefe de Gobierno.
La tarea va a ser mas sencilla, pues la "Doctrina Ibarra" ya ha sido sentada por ese cuerpo legislativo, y los funcionarios no podrán escudarse en argumentos tan falaces como aquel que esgrimió Ibarra señalando que él no podía hacerse cargo en un organismo tan complejo de las fallas de todos sus subordinados.
Así que manos a la obra...








