jueves, 25 de diciembre de 2008

El Bandazo de Mauricio

El caso es conocido: la directora de un establecimiento secundario, Raquel Papalardo, roció con agua, munida de una manguera, a un grupo de estudiantes que festejaba el fin de curso. La intención fue plena de "animus jocandi" y así lo entendieron los protagonistas, pero alguna camarita celular grabó la escena, que llegó al conocimiento de las autoridades del Gobierno de la Ciudad.


El Ministro de Educación porteño, anunció con el gesto de disgusto y el empaque que supuso tal afrenta al buen orden ameritaba, que se realizara un sumario para determinar la sanción que tal inconducta de la docente merecía.


Además de la conjunta reacción de alumnos, padres y docentes en defensa de la directora, que parece ha sabido ganarse el aprecio de la comunidad educativa, surgió también el apoyo de los gremios docentes, a los que la educadora recurrió, tal como haría cualquier otro laburante amenazado con una posible sanción.


Hasta aquí una anécdota que el transcurrir de los días irá diluyendo. Pero que ha dado lugar a que el Jefe de Gobierno nos diera una nueva muestra de su perversa visión de la cosa pública. Pues comentando el suceso, Mauricio Macri dijo que "Raquelita se bandeó para el lado de la política".


Para Macri, debe interpretarse, el hecho de que un trabajador sindicalizado recurra a su gremio ante la amenaza de una sanción, es "hacer política". Actividad que debe condenarse desde el Olimpo de la "pura gestión". Versión que además de ser berretamente mentirosa, pues cuesta recordar una gestión municipal tan rotundamente ideologizada como esta, está en línea con el discurso plutocrático y oligarca que condena a la política en si misma. No ya a los malos políticos, sino a la política como actividad. Todo demasiado parecido a aquel "yo vengo a estudiar" que utilizaba la publicidad de la dictadura para condenar la irrupción de la política en las aulas.

Seguramente Raquel Papalardo no se "bandea" hacía la política, sino que tiene ideas concretas acerca de política, por lo menos acerca de política educativa, y por que no, acerca de política sindical. Pero eso para Macri es un bandazo (curiosa referencia a una mala maniobra que hace salirse del camino al conductor, pues en tal figura la política está mas allá del camino correcto, mas allá de la banquina, en los arrabales de lo permitido).


Señala además, con hipócrita candor, que Papalardo debería confiar en que "el Gobierno porteño va a entender que que se me fue un poquito la mano". Error. Ni la directora ni nadie con sentido común debería confiar en ninguna materia que exija del Gobierno porteño la aplicación de criterios racionales. Tras un año de gestión macrista esa si es una conclusión a la que Raquelita y nosotros ya llegamos, tras un cúmulo de tristes experiencias.

1 comentario:

Igrac komarac (El mosquito bailarín) dijo...

Ojalá que esta salida o bandazo haga que a la misma velocidad intente volver a la ruta asi se hace mierda por hijo de puta. (creo que rima)

Abrazo